
(foto de mi abuela isabel con gafas 3d, se me deja hacer cualquier cosina)
Me apetece escribir sobre mujeres, pero es difícil no caer en el típico texto alegato feminista que todos conocemos y que en realidad ya no cala. Quizás, el único posible antídoto que se me ocurre así a bote pronto sea escribir desde el corazón, dejarme llevar sin planificar y permitir que los sentimientos vayan invadiendo mis espacios y quizás los vuestros.
Hace años leí en un libro cuyo título a priori me crispaba “Malas”. Carmen Alborch hacía un análisis sobre el comportamiento de las mujeres y su relación con la sociedad. En este contexto explicaba como durante mucho tiempos a las mujeres se veían obligadas a competir una con otras para poder seducir a los hombres , si bien éstos eran su único medio de ganarse la vida y conseguir casarse con uno muy solvente o de clase más alta era considerado un triunfo social. Esta reflexión me conmovió profundamente, eso es algo que hemos estado viendo toda la vida, pero así escrito parece que impacta más. Eso explica muchas cosas, muchos estereotipos, muchas presiones, muchos dolores y a la vez desata en mi un fuerte sentimiento de ternura, acogimiento y de protección hacia otras mujeres. Joder chicas, vaya mochila con la que nos ha tocado viajar. Quitarse toda esta mierda nos va a llevar un par de generaciones como mínimo. Tan fácil y tan difícil al mismo tiempo. Tan fácil porque es simplemente un cambio de enfoque, estamos juntas para ayudarnos y crecer y tan difícil por los miedos, inseguridades, bloqueos y faltas de confianza que nos han envuelto siempre.
Yo sinceramente, no me imagino mi vida sin las mujeres que quiero. Veo continuamente tanta lucha, tanta fuerza y tanto amor que saben dar, que me emociono solo de pensarlo. Las dificultades en la vida te hacen crecer, eso ya lo sabemos tod@s pero si además te sientes arropad@ en tus luchas, los progresos se multiplican. Los miedos bloquean la capacidad de querernos, de respetarnos y de confiarnos. Parte de nuestro reto como mujeres es eso, superar nuestros miedos, inseguridades y dependencias, realizarnos como seres integrales, con parte emociona y profesional. Sinceramente la parte más difícil, que en muchos casos es la emocional, la tenemos en gran parte resuelta, ya nos queda solo confiar en nuestros recursos y saltar al vacío. Nos sostenemos chicas, podemos y sabemos. Ahora queda que ellos vayan recorriendo también su camino, que el crecimiento vaya siendo paralelo y aprendamos también a querernos de otra manera, más libre, más respetuosa, más independiente y más hermosa. Yo estoy dispuesta a hacer el camino, a aprender y a dejarme guiar y vosotr@s??
Me resisto a finalizar este post sin mencionar a algunas de las mujeres de mi vida y darle las gracias por acompañarme y enseñarme tanto, a mi abuela Isabel por su coraje y fortaleza, a mi madre por su crecimiento y su lucha, a mi hermana por ser de las personas que más quiero en este mundo, a mi prima isa por enseñarme que las diferencias también unen, a mi amiga Mamen por su entrega, fidelidad y confianza, a Marian por nuestro viaje juntas, a Silvia por ser tal cual es, a mis tías Pilar y Nar por sus enseñanzas y confianza, a las Bolingas en general por el aprendizaje juntas y todos los momentos vividos, a Mari por verla florecer de esa manera y aprender con ella, a Vicky por escucharme y comprenderme, a Encarna y a Vane por sentiros cerca, a Annabelle por estar ahí y confiar…
(Otro día escribiré sobre los hombres de mi vida, que también me han dado mucho).