domingo, 12 de enero de 2014

De la angustia del amar y el amor



Estar conectada al amor es lo que necesito para luchar contra la angustia que me produce el mismo amar. No sé como explicarlo pero yo me entiendo. En la raíz de la angustia se encuentra el antídoto. Amar me produce en ocasiones mucha dicha y también desasosiego, estar profundamente vinculada a personas me fortalece y debilita al mismo tiempo, me fortalece porque me siento reconfortada, acompañaba, sentida y respetada... pero también me provoca cierta angustia interna. La dicha del amor me viene unida a un sentimiento pegajoso,  un dolor sordo y a veces desesperado. Esa es la palabra, desesperado. Quizás andaba desesperada desde hace mucho tiempo pero por alguna razón el amor ha hecho que el sentimiento se despliegue cual abanico incontrolado. El amor me ha conectado con la angustia propia del vivir y me ha dejado desnuda y sin salida. Se acabaron los juegos, la ensoñaciones, refugiarse en los anhelos, la expectativas, los sueños. Mis sueños se cumplieron y ya no me quedan refugios. Mejor no engañarse más, mejor mirar a la bestia a los ojos y quedarse quieta.

domingo, 26 de febrero de 2012

Caer

 La vida nos sostiene, solo hay que dejarse acunar. Permitir que nos lleve por su rumbo, sus camino, sus curvas y sus cuestas. Dejar que nos cuide y nos enseñe, nos mime y nos quiera.
Tan fácil y tan difícil, tan fácil porque no requiere esfuerzo sino todo lo contrario, abandono y confianza. Tan difícil porque queremos ser dioses y dirigir nuestro destino, dirigirlo desde el miedo, la ignorancia, la visión parcial, los caprichos, los ombligos y las carencias. Luchamos, peleamos y sufrimos al aferrarnos. Nos aferramos a eso que pensamos que nos salva, pero quizás tanta fuerza no sea necesaria. A veces nos da más miedo el vacío que la lucha, la lucha parece dar sentido a todo, luchamos contra nosotros y así no salimos del círculo ni avanzamos a ningún sitio.
La vida nos sostiene, sólo hay que dejarse mecer, cuidar y mimar. Tan fácil y tan difícil. En el vacío sólo estás tú, esperándote, con los brazos abiertos y el corazón lleno, dejemos de huir... dejémonos caer...

jueves, 5 de enero de 2012

Noche de Reyes

Cuando era pequeña me costaba coger el sueño en la noche de Reyes, era tanta la emoción y la ilusión y las ganas de que llegara la mañana siguiente que no podía dormir. De mayor me pasa un poco igual. A veces la ilusión, la emoción y la alegría me quitan el sueño. Es un poco rollo, porque a veces la falta de sueño ensombrece mis emociones, y la ilusión se tinta de ligera angustia. Se ve que mi estado más saludable es el neutro, ni triste, ni contenta, sino relajada y confiada. Puede que las emociónes a grandes dosis sean agresivas, independientemente de su naturaleza, agradables o desagradables.
Hoy es tarde de reyes, acabo de ver “El ilusionista” y me pregunto si todas estas ilusiones con las que hacemos dormir a los niñ@s no son más que falsedades e vías ilusorias de escape de una realidad que nos cuesta asumir. Y lo peor es que se lo enseñamos a hacer desde su más tierna infancia. Les contamos realidades mágicas que no existen y les sometemos a emociones falsas que apenas les duran una noche y vuelta a empezar. Yo a veces, cuando no me gusta lo que me está tocando vivir me elaboro una historia y me monto una película. Me invento unos reyes mágicos que vienen a traerme regalos y así me olvido de lo otro. Todo antes de sentir lo que me está doliendo, lo que me está desgastando, mejor me centro en la ilusión, en la incertidumbre, en lo desconocido, en la irrealidad y me evado.
Hoy es noche de reyes, una noche mágica, cargada de regalos e ilusión, de esperanza… disfrútenla, ya llegarán las vacas flacas…

sábado, 19 de noviembre de 2011

Fragilidad


Ella sentía que todo lo que deseaba en cualquier momento podía desaparecer. Esto le atormentaba, era como si a su alrededor sus deseos flotaran y cuando se acercaba a cogerlos, éstos como si en un videojuego se tratase, se iban desplazando, lenta pero sostenidamente. Ella no se sentía frágil, sabía quién era y la vida le había enseñado ya que casi todo era renunciable, pero ya estaba cansada de renunciar. Ahora quería pasar al siguiente estadio, quería ser capaz de ir hacia lo que quería y que esto permaneciera. Sin miedos ni dudas. Sin ansiedades ni desvelos. Es curioso como las cosas que no nos asustan están siempre fijas, y es nuestro propio miedo el que las convierte en flotantes.
Hubo un momento en su vida en el que todo flotaba, incluso ella misma, todo le daba vértigo y se pasaba el día vomitando. Mucho había llovido desde entonces y ya había aprendido a ir creando soportes, pero le quedaba la última parte, la más sensible, la más delicada y profunda. Adentrarse en su propia oscuridad y permanecer allí sin miedo. Hasta ahora siempre acababa por salir huyendo, el miedo la podía, confiar le asustaba e irónicamente renunciar se hacía más fácil que soportar otra pérdida. A veces los miedos son como los deseos, si son de verdad se acaban haciendo realidad. A veces los miedos y los deseos luchan por imponerse, se puede estar aterrorizado de lo que uno desea profundamente o desear tanto que el miedo te pueda. Lo más importante de los miedos es saber que están ahí, eso les va debilitando, les hace ir perdiendo poco a poco la fuerza.  Es posible que en la vida lo más frágil sean  los miedos y los deseos. Es posible que en la vida los deseos y los miedos sean la misma cosa. Lo que nos hace frágiles y vulnerables. Fragilidad, bonita palabra.

domingo, 2 de octubre de 2011

Sueños



A veces soñar nos cuesta… bueno quizás no sea exactamente eso…quizás a  veces nos da miedo ponerle nombre a nuestros sueños, asumir eso que deseamos y correr el riesgo de que nuestros sueños no se cumplan jamás. A veces reconocer nuestros sueños es reconocer nuestras frustraciones y preferimos anular los sueños para congelar lo demás. Reconocernos en nuestros deseos más íntimos es un acto de valientes  que lleva consigo cierta  cura de humildad. Yo tengo amigos humildes y valientes, amigos que me enseñan cada día de lo grande y lo sutil de la vida, que se comparten con generosidad y no tienen miedo a perderse. Luis Rojas es uno de esos, de esos valientes,  generosos y  llenos de amor. A él no le da miedo ponerle cara a uno de sus sueños y desde el corazón escribió este texto maravillo que yo me permito compartir con vosotros.
un sueño, una vida, más vidas, todo lo puede un sueño. Mi sueño es amar, construir un "te quiero" con un "te amo" acompañado de un "estamos enamorados", un sinfín de cariño, una apuesta de "vida", una sinfonía de convivencia, soñar no cuesta nada, eso dicen... yo creo que sí cuesta, que soñar implica "implicarse", vivir ese sueño, ser parte de él, desearlo y conseguirlo.
Luis, yo también comparto tu sueño, quizás por eso me tocó profundo. Sueño con permitirme de nuevo sentirme amada. Amada, cuidada y deseada. Sueño con entregarme al amor sin reservas, morir al amor, por amor y para el amor.


jueves, 18 de agosto de 2011

Me quiero follar todos mis miedos


Sí. Sí. Así tal cual. Ya sé que suena un poco rudo y malsonante, pero me da igual, de hecho lo voy a repetir para oírmelo otra vez, me quiero follar todos mis miedos. Estoy cansada de intentar echarlos, ponerlos fuera de mi y dejar que influencien mi vida. Si queréis lo puedo poner más fino… quiero que mis miedos me penetren. Sí, a lo mejor suena más razonable, pero en realidad no quiero eso… quiero que suavemente me vayan acariciando, mi miedo al vacío, mi miedo al desencanto, que me vayan quitando la ropa, mi miedo al rechazo,  mi miedo al abandono,  que me besen suavemente, que me vayan dando mordisquitos, seguir sintiendo,  excitarme, besarlos, morderlos, acariciarlos, mi miedo al error, al descontrol, mojarme, gemir,  sentir, moverme y  revolverme. Quizás así pueda abrirme a sentirlos  y aprender a quererlos, poco a poco, desde el cuerpo y hasta el final. Tenerlos dentro y si es posible cualquier día atravesarlos. Sí eso quiero, que me atraviesen y nos fundamos en un éxtasis mutuo. Yo y mis miedos. Todos uno. Pelillos a la mar. La vida es corta y los placeres muchos.
(De hecho el primer miedo que me voy a follar es el de publicar este texto).

domingo, 17 de julio de 2011

conmigo, contigo


Esto no es una reflexión, ni una narración ni un relato, esto es  una declaración de intenciones. Quiero estar conmigo y a la vez contigo.  Parece así contradictorio a priori, pero yo lo tengo clarísimo: sin mí me pierdo en tus rincones. Necesito estar acompañada de mi misma para seguir tus sendas, para no despistarme en tus  recovecos y repliegues, en tus contradicciones y vaivenes. De por sí, no perderme en los míos me parece un mundo, un mundo en el que transito hace años y todavía tiene  capacidad de sorprenderme. Si ya  recorrer mis mundos me deriva a parajes a veces poco familiares, comenzar a explorar los tuyos me resulta sobrecogedor. Por eso me necesito a mí misma. Yo misma, mi, me contigo, como decía Sabina. Puede parecer egocéntrico, sí lo admito. Demasiado ombligo para tan poca carne, pero si no,  corro el riesgo de perderme y me da miedo la soledad y la angustia de la pérdida. No me gustan los bosques solitarios en mitad de la noche, prefiero las playas luminosas y acompañadas. Tus caminos abren mis nuevas sendas, te exploro y me exploro al mismo tiempo. A veces procesar tanta exploración me cuesta y quiero detenerme, pero todos los caminos llegan a algún sitio, el tuyo claramente está por definir. Una vez abierta la brecha, ya no hay vuelta atrás, solo queda caminar hacia delante,  apechugando con tus paisajes y los míos. En realidad a mi me encanta viajar e ir de turisteo. Siempre me pongo nerviosa antes de iniciar un viaje, lo desconocido me atrae, me excita y me asusta. Igual que tú, mi viaje. Por eso no quiero ir sola, quiero ir conmigo. Tranquila para poder ir disfrutando de las curvas y las rectas, de las paradas y los adelantones. De los encuentros y desencuentros. De las subidas y las bajadas.
Esto no es una reflexión, ni una narración ni un relato. Esto es una declaración de intenciones. Quiero estar conmigo y a la vez contigo.